Los gremios docentes nucleados en la CGT comenzaron a analizar la realización de un paro nacional luego del 19 de julio, fecha en la que finalizará el Mundial de Fútbol.
La medida surge ante la falta de avances en la negociación salarial y el creciente malestar por la situación económica que atraviesa el sector educativo.

Desde la Secretaría de Políticas Educativas de la CGT, encabezada por Sergio Romero, advirtieron que el salario mínimo docente permanece congelado en $500.000 desde hace un año, una cifra que consideran insuficiente y por debajo de la línea de pobreza.
Los sindicatos remarcan que durante 2026 se realizaron seis reuniones de la Paritaria Nacional Docente convocadas por el Gobierno, pero ninguna permitió alcanzar un acuerdo. La última oferta oficial proponía elevar el salario mínimo a $650.000 en marzo y a $700.000 en abril, propuesta que fue rechazada por los gremios por considerarla insuficiente.
Además de la cuestión salarial, los dirigentes sindicales denuncian una reducción de las inversiones en educación, recortes en el sistema científico y en las escuelas técnicas. Según Romero, la crisis educativa requiere una respuesta contundente de toda la comunidad educativa y universitaria.
Con ese objetivo, la CGT mantiene conversaciones con otros sindicatos del sector, entre ellos la Confederación de Trabajadores de la Educación de la República Argentina y distintos gremios universitarios, para coordinar una protesta de alcance nacional que incluya tanto a docentes como a trabajadores de las universidades.
Los gremios sostienen que cuentan con respaldo judicial para avanzar con medidas de fuerza, luego de que la Justicia suspendiera la aplicación de normas que limitaban el derecho de huelga en el ámbito educativo. En ese contexto, el paro nacional aparece como una de las principales herramientas de presión para reclamar una recomposición salarial y mayores recursos para el sistema educativo.
