La política económica del gobierno de Javier Milei comenzó a redefinir el mapa productivo del país.

Si bien los indicadores nacionales muestran una recuperación de la actividad, distintos informes advierten que el promedio ya no refleja la realidad de todas las regiones, donde el consumo, el empleo y las expectativas evolucionan de manera muy dispar.
Un estudio de la consultora Moiguer sostiene que la economía argentina atraviesa una nueva etapa en la que el crecimiento del Producto Bruto Interno no se traduce en una mejora del consumo. Mientras la actividad económica se ubica por encima de los niveles de 2021, el consumo continúa rezagado, reflejando el impacto desigual del nuevo modelo económico.
El informe identifica cuatro grandes bloques productivos: el eje patagónico, impulsado por el petróleo y el gas; el eje andino, vinculado a la minería y la energía; el eje pampeano, con fuerte presencia del agro; y el AMBA, donde predominan la industria y los servicios. Cada uno presenta desempeños diferentes en términos de crecimiento y generación de empleo.
La Patagonia, especialmente Neuquén, lidera la expansión económica con un fuerte aumento del producto y del empleo registrado. En contraste, el eje andino, el pampeano y, sobre todo, el Área Metropolitana de Buenos Aires muestran caídas en el empleo, siendo el AMBA la región más afectada por la apertura económica y la desaceleración de la actividad industrial.
Estas diferencias también se reflejan en el humor social y las expectativas hacia el futuro. Las regiones vinculadas a los sectores energético y minero registran mayores niveles de optimismo respecto de la situación del país, mientras que en el AMBA, donde el consumo y el empleo sufren un mayor deterioro, el respaldo a una mejora económica es considerablemente menor, configurando un escenario con marcadas diferencias regionales de cara al próximo ciclo electoral.
