Tras la caída del régimen de convertibilidad y la crisis de 2001, el sistema financiero argentino atravesó una profunda transformación.

Hace 25 años, los bancos eran prácticamente los únicos actores del mercado, pero hoy conviven con billeteras digitales y nuevas formas de consumo. Actualmente, el 97% de los argentinos con acceso a servicios financieros utiliza billeteras virtuales y el 96% opera con bancos.

El cambio también se refleja en los hábitos de los usuarios. Según la consultora Brain Network, en 2015 el 82% de las personas recurría a sucursales bancarias, mientras que hoy ese número cayó al 39%. En paralelo, el uso de mobile banking pasó de ser minoritario a alcanzar cerca del 75% de los usuarios bancarizados, consolidándose como el principal canal de interacción.

La digitalización fue clave en este proceso. Desde el home banking en los años 2000 hasta la masificación de los smartphones y el impulso definitivo durante la pandemia, la relación con el sistema financiero dejó de ser presencial para volverse cotidiana y digital. En este contexto, las billeteras virtuales crecieron con fuerza y ya son elegidas como institución principal por más del 40% de los usuarios.

Aun así, los bancos mantienen un rol central como garantes de confianza, especialmente para el ahorro, el cobro de salarios y el acceso al crédito. El sistema actual refleja una evolución más que un reemplazo: fintechs y bancos coexisten en un ecosistema dinámico que seguirá transformándose con innovaciones como Open Finance y la inteligencia artificial.