El Gobierno instruyó a los ministerios a profundizar el ajuste del gasto público ante la caída sostenida de la recaudación tributaria, que acumula ocho meses consecutivos en baja.

La decisión, confirmada por fuentes de Casa Rosada, busca garantizar el superávit fiscal y cumplir con los compromisos asumidos con el Fondo Monetario Internacional (FMI).

Según lo definido por el Ejecutivo, la nueva pauta presupuestaria incluye un recorte adicional del 2% en el gasto corriente y del 20% en el gasto de capital. Sin embargo, no se precisó el monto total de ahorro que se pretende alcanzar ni cómo se aplicarán los recortes en cada área. Desde el oficialismo remarcaron que “la motosierra sigue”, y recordaron que hasta marzo ya se había registrado una reducción del gasto del 3,3% en rubros como obra pública, transferencias a provincias y salarios estatales.

El frente fiscal también enfrenta presiones por iniciativas legislativas en debate, como el financiamiento universitario y la reforma laboral, que podrían aumentar el gasto o afectar la recaudación. En paralelo, el Gobierno mantiene como objetivo un superávit primario del 2,2% del PBI para este año, aunque en el Presupuesto 2026 se proyecta en 1,5%. En el primer bimestre del año, el superávit primario fue cercano al 0,4% del PBI y el financiero alcanzó el 0,1%.

En cuanto a las partidas, los salarios del sector público bajaron 6,1% en el primer trimestre y las asignaciones familiares y la AUH cayeron 3,7%. Los programas sociales retrocedieron 29,8% y las transferencias a provincias 50,9%, mientras que los subsidios económicos subieron 67% interanual, en parte por el pago de deudas acumuladas con el sector energético. Además, creció la deuda flotante, que alcanzó $3,3 billones hasta marzo, con altos niveles en gastos de capital (41,8%) y bienes y servicios (29,8%).