En medio de fuertes tensiones internas dentro del oficialismo, el Gobierno reactivó la mesa política en Casa Rosada con la participación de Karina Milei y Manuel Adorni, en un intento por destrabar la parálisis en la gestión.
El encuentro se dio en un clima atravesado por disputas públicas entre referentes libertarios —como el cruce entre Lilia Lemoine y “El Gordo Dan”— que reflejan la interna entre sectores alineados con Santiago Caputo y el entorno más cercano al presidente. En este contexto, Adorni busca consolidar su rol como articulador central, pese a las investigaciones que lo rodean.

Durante la reunión se avanzó en la coordinación legislativa y se definió el envío inmediato de proyectos clave al Congreso, entre ellos la reforma de la Ley de Salud Mental y una iniciativa contra el fraude en pensiones por invalidez. Además, el oficialismo decidió impulsar una reforma integral del Código Penal, que endurecerá penas para delitos graves, descartando la opción de fragmentar el debate. También se busca acelerar iniciativas como la inviolabilidad de la propiedad privada, la reforma electoral y acuerdos vinculados al default de 2001.
En paralelo, el Ejecutivo intensifica su estrategia judicial para sostener su programa de reformas. Presentó recursos ante la Corte Suprema para destrabar aspectos de la reforma laboral frenados por la Justicia y para cuestionar la ley de financiamiento universitario, que considera incompatible con el equilibrio fiscal. Mientras tanto, el Gobierno deberá cumplir con la normativa vigente, a la espera de que el Congreso trate su propio proyecto con menor asignación de recursos, en un escenario donde la disputa política y judicial se entrelazan con la gestión económica.
