Javier Milei pidió paciencia a la sociedad y advirtió que el próximo trimestre será clave para la economía, considerado dentro del Gobierno como una “prueba de fuego”.

Mientras algunos indicadores muestran crecimiento, también aumentan señales de alerta como la mora en créditos —especialmente en familias—, lo que refleja dificultades para que la mejora económica llegue a todos los sectores. En la Casa Rosada reconocen la preocupación, aunque atribuyen parte del problema al accionar de los bancos y sostienen que el rumbo económico no debe modificarse.

En paralelo, crecen las tensiones políticas. El oficialismo observa con desconfianza movimientos de sectores opositores y eventuales proyectos presidenciales alternativos, mientras resiste presiones internas para desplazar a Manuel Adorni. A pesar de cuestionamientos dentro del propio espacio, el Presidente y su entorno más cercano lo mantienen en el cargo, interpretando los intentos de remoción como una demostración de poder de otros sectores.

Además, el Gobierno enfrenta frentes judiciales y disputas internas entre distintos grupos de poder, lo que complica la gestión. Investigaciones en la Justicia y debates sobre designaciones y reformas judiciales agregan incertidumbre. En este contexto, el resultado económico de los próximos meses será determinante no solo para la recuperación, sino también para la estabilidad política de la administración.