Optimus terminó en el suelo tras fallar al tomar una botella, un incidente que reabre interrogantes sobre las limitaciones y desafíos técnicos del humanoide.
Elon Musk volvió a destacar el potencial de Optimus, el robot humanoide de Tesla al que imagina con habilidades tan precisas que, en el futuro, podría incluso realizar cirugías. Sin embargo, un nuevo episodio volvió a exponer las limitaciones actuales del proyecto. Durante el evento “The Future Autonomy Visualized”, realizado en Miami, Optimus se desplomó de manera insólita tras intentar tomar una botella. Según trascendió, el operador humano habría retirado sus gafas de realidad virtual en plena maniobra, lo que habría desconcertado al robot y provocado su caída.
El incidente se suma a otros tropiezos recientes en el mundo de la robótica humanoide, como el desmayo de AIdol, el primer robot de su tipo fabricado en Rusia, que también terminó en el suelo durante su presentación oficial en Moscú. Estos episodios muestran que, pese al avance tecnológico y las expectativas que generan, los humanoides aún enfrentan importantes desafíos antes de integrarse plenamente en industrias y hogares.
