El Gobierno nacional minimizó el impacto de la masiva marcha universitaria realizada este martes y sostuvo que se trató de una movilización impulsada por sectores de la oposición.

Mientras miles de personas se concentraban en Plaza de Mayo y en distintos puntos del país para reclamar por el financiamiento de las universidades públicas, el presidente Javier Milei siguió la jornada desde la Quinta de Olivos y compartió mensajes críticos contra la protesta en redes sociales.

Desde Casa Rosada aseguraron que la movilización reunió a unas 135 mil personas, una cifra muy inferior a la estimación de los organizadores, que hablaron de más de 1,5 millones de participantes en todo el país. El subsecretario de Políticas Universitarias, Alejandro Álvarez, cuestionó la presencia de dirigentes opositores, sindicalistas y referentes políticos en la marcha y afirmó que algunos sectores intentan “instrumentar una causa noble” con fines partidarios.

El funcionario también defendió la postura oficial sobre el presupuesto universitario y planteó que el debate debe centrarse en la eficiencia del sistema. Según explicó, el Gobierno destina importantes recursos al pago de salarios, aunque sostuvo que existe una discusión pendiente sobre la cantidad de docentes y la relación entre estudiantes y graduados. En ese marco, afirmó que el presupuesto es limitado y que es necesario revisar la estructura de las universidades nacionales.

La protesta se produjo en medio de un fuerte deterioro presupuestario y salarial denunciado por las universidades. De acuerdo con distintos informes, los salarios universitarios perdieron más del 33% de su poder adquisitivo en los últimos dos años y las transferencias nacionales para educación superior registraron una fuerte caída real. Además, hospitales universitarios de la UBA alertaron recientemente sobre la falta de fondos para funcionar, mientras el Gobierno reconoció que una partida millonaria aún no fue distribuida.