Tras descompensarse el sábado luego de jugar al pádel, el conductor sufrió un episodio cardíaco que derivó en la colocación de un stent y, en diálogo con Teleshow, brindó detalles sobre el momento crítico y su evolución.
El sábado por la mañana, David Kavlin atravesó un episodio crítico luego de descomponerse tras un partido de pádel en el club Hacoaj. Tras ser asistido en el lugar, los médicos confirmaron que había sufrido un infarto y activaron un operativo de emergencia para trasladarlo a la Clínica La Trinidad de San Isidro. Durante el viaje en ambulancia, el periodista sufrió un paro cardíaco, pero logró ser reanimado al llegar al centro de salud, donde fue estabilizado y sometido a la colocación de un stent que le salvó la vida.
Ya más recuperado, Kavlin reconstruyó lo sucedido en diálogo con Teleshow y destacó el accionar del personal médico y la intervención clave de su hijo Tommy, quien alertó rápidamente a la guardia del club. Aún conmovido por la experiencia, relató que llegó sin signos vitales a la clínica y agradeció especialmente a los profesionales que participaron del operativo, desde los primeros auxilios hasta el equipo de cardiología que lo asistió en la internación.
Rodeado de su familia, el conductor también reflexionó sobre el desgaste que implicó su intensa rutina laboral durante el último tiempo, marcada por múltiples compromisos televisivos y la reciente publicación de su libro, cuya difusión lo llevó a un ritmo de trabajo sin pausas. A pesar del susto, se mostró optimista, conservó el humor y aseguró que seguirá activo en los medios y en nuevos proyectos editoriales.
En paralelo, la historia de superación de su hijo Tommy volvió a ocupar un lugar central. Desde muy pequeño, el niño mostró una vocación innata por la música y desarrolló de manera autodidacta su talento como baterista, incluso superando una disminución auditiva en uno de sus oídos. Su esfuerzo y perseverancia lo llevaron a estudiar con un reconocido docente y a cumplir uno de sus sueños: tocar en el Teatro Ópera junto a una banda consagrada, en un momento cargado de emoción que padre e hijo recuerdan como inolvidable.
