El gobierno de Javier Milei celebró la desaceleración de la inflación en abril, que cortó una racha de diez meses consecutivos en alza.
Aunque el índice acumulado ya supera la proyección anual oficial, el equipo económico encabezado por Luis Caputo considera clave consolidar esta tendencia descendente en los próximos meses. En esa línea, tanto el Ejecutivo como analistas del Banco Central de la República Argentina estiman que el IPC de mayo podría ubicarse en torno al 2,3%.

Para sostener la desaceleración, el Gobierno apuesta a una combinación de precios regulados contenidos y estabilidad en alimentos. Los primeros datos de mayo muestran señales positivas, con una baja en el rubro alimentos y bebidas según consultoras privadas. Además, se implementaron medidas para amortiguar el impacto de tarifas: aumentos limitados en servicios como agua, subsidios parciales en gas y electricidad, y la postergación de traslados de costos más altos a las boletas.
Otro factor clave es el precio de los combustibles, donde se buscó evitar nuevos saltos tras el fuerte incremento de marzo. Empresas como YPF mantuvieron los valores casi sin cambios durante varias semanas, con subas mínimas y ajustes parciales de impuestos. Con este esquema, el Gobierno intenta sostener la desaceleración inflacionaria al menos en el corto plazo, en un contexto internacional todavía incierto por factores como el conflicto en Medio Oriente.
