La crisis ambiental en la cordillera de Chubut continúa siendo alarmante, con incendios forestales que avanzan de manera sostenida sobre amplias zonas de bosque nativo. Si bien en las últimas horas se registraron lluvias débiles que llevaron un alivio parcial a los brigadistas, el fuego sigue activo y la situación general permanece bajo control limitado, especialmente en áreas sensibles como el Parque Nacional Los Alerces.

Las precipitaciones, constantes pero de baja intensidad, ayudaron a bajar la temperatura del suelo y a trabajar con mayor eficacia en los denominados “puntos calientes”. No obstante, las autoridades aclararon que el agua caída no alcanzó para apagar los focos principales, que continúan expandiéndose impulsados por la sequedad del terreno y las condiciones climáticas adversas.

De acuerdo al pronóstico del Servicio Meteorológico, se esperan nuevas lluvias durante todo el fin de semana, lo que genera expectativas de una mejora en el combate contra el fuego. Sin embargo, especialistas remarcan que para contener un incendio de esta magnitud se requieren precipitaciones más fuertes y prolongadas, ya que la región atraviesa una de las sequías más severas de las últimas décadas.