El almacenamiento de energía mediante aire líquido se perfila como una alternativa prometedora para competir con las baterías de litio y la energía hidroeléctrica de bombeo en la transición hacia fuentes limpias. A medida que la generación renovable supera al carbón a nivel global, crece la necesidad de guardar el excedente energético para momentos sin sol ni viento. En ese contexto, una nueva industria apuesta por “baterías de aire” capaces de almacenar energía a gran escala y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.
La primera planta comercial del mundo se construye en Carrington, cerca de Manchester, y estará a cargo de la empresa Highview Power. El sistema utiliza energía renovable excedente para comprimir y enfriar aire hasta licuarlo, almacenándolo en grandes tanques. Cuando la demanda supera a la oferta, el aire se evapora, acciona turbinas y genera electricidad para la red. El proyecto entrará en funcionamiento en etapas, con una primera fase en 2026 y operación plena prevista para 2027, con capacidad para abastecer hasta 480.000 hogares durante cortes breves.
Aunque la tecnología aún enfrenta desafíos económicos, especialistas destacan su bajo costo a largo plazo frente a otras opciones de almacenamiento. Estudios del MIT señalan que el aire líquido puede resultar más rentable que las baterías de litio o la hidroeléctrica de bombeo, especialmente a gran escala. Sus impulsores creen que, a medida que crezca la necesidad de almacenamiento energético, esta tecnología jugará un rol clave en la reconfiguración de las redes eléctricas y en el avance hacia una matriz energética más limpia y estable.
