El Gobierno nacional tiene listo un decreto para reducir de manera gradual las retenciones a la exportación de autos, una medida ya comunicada a las terminales automotrices, aunque su implementación dependerá del desempeño de la recaudación tributaria de marzo.

En un contexto de caída real de ingresos fiscales y menor actividad económica, el Ejecutivo evalúa postergar la oficialización si no se cumplen las expectativas. La iniciativa busca aliviar la presión impositiva sobre el sector, en momentos en que la producción y las exportaciones continúan por debajo de los niveles del año pasado.

El esquema prevé una baja progresiva del actual derecho de exportación del 4,5% hasta llegar a 0% hacia fines de 2026, manteniendo los reintegros vigentes. Desde la industria consideran que esta medida es clave para mejorar la competitividad frente a otros países y estiman que podría generar un aumento de entre 20.000 y 25.000 unidades exportadas. La alta carga tributaria sigue siendo uno de los principales factores que limitan el crecimiento del sector y su inserción internacional.

Los datos recientes reflejan la debilidad del sector: la producción y las exportaciones registran fuertes caídas interanuales, afectadas también por la menor demanda de Brasil, principal destino de los vehículos argentinos. En este escenario, la reducción de retenciones aparece como una herramienta central para impulsar la actividad. Sin embargo, su aplicación estará condicionada por la situación fiscal, mientras el Gobierno busca equilibrar la baja de impuestos con la necesidad de sostener los ingresos públicos.