
La presidenta del Colegio de Farmacéuticos de Tucumán, Verónica Pastoriza, confirmó que en la provincia se retiraron del mercado todas las presentaciones elaboradas por el laboratorio actualmente investigado por la producción de fentanilo presuntamente contaminado. La funcionaria aclaró que en Tucumán no se aplicaron ampollas del lote cuestionado.
El caso, de alcance nacional, ya provocó al menos 96 muertes y se investiga la posible distribución de 1,5 millones de ampollas afectadas, de las cuales unas 400.000 habrían sido utilizadas en distintas jurisdicciones. Según Pastoriza, al tratarse de un fármaco de administración endovenosa y biodisponibilidad inmediata, la presencia de contaminantes representa un riesgo crítico para la salud de los pacientes.
La titular del Colegio de Farmacéuticos explicó que la elaboración de medicamentos inyectables exige condiciones de esterilización estrictas, así como períodos de cuarentena y controles microbiológicos previos a su distribución. Indicó que, en este caso, las irregularidades detectadas sugieren que esos protocolos no habrían sido cumplidos.
El laboratorio implicado, que ya estaba bajo observación por parte de las autoridades, producía además otros medicamentos como diclofenaco y dexametasona, y distribuía a través de dos droguerías, una de ellas con supuestas irregularidades en su habilitación.
Pastoriza insistió en la necesidad de reforzar los mecanismos de trazabilidad y control estatal sobre opioides como el fentanilo, cuyo uso médico está sujeto a estricta regulación debido a su alta potencia —entre 50 y 100 veces mayor que la morfina—.
La investigación continúa en varias provincias, entre ellas Misiones, Formosa, Córdoba y Santa Fe, donde ya se incautaron ampollas. El caso reabre el debate sobre la eficacia de los controles en la industria farmacéutica y plantea la urgencia de fortalecer los mecanismos de supervisión para prevenir incidentes de esta magnitud.
