Un análisis de datos del Infobae basados en el Sistema Integrado Previsional Argentino muestra que, entre diciembre de 2023 y diciembre de 2025, cerca de 500.000 trabajadores salieron del empleo registrado en Argentina, lo que redujo el total de ocupados formales en un 4%.

Este deterioro del mercado laboral se refleja también en el aumento de la desocupación al 7,5% en el último trimestre de 2025, según el INDEC, en un contexto donde el empleo desplazó a la inflación como principal preocupación social.

La caída del empleo formal fue heterogénea pero generalizada. El mayor retroceso se registró entre los monotributistas sociales, seguido por los asalariados del sector privado y público. En paralelo, creció el número de monotributistas y autónomos, lo que sugiere una migración hacia formas de trabajo más precarias y con menor protección social. Según el economista Jorge Colina, incluso el cuentapropismo dejó de absorber la pérdida de empleo, evidenciando un mercado laboral estancado.

Por sectores, las mayores pérdidas de empleo se concentraron en la industria manufacturera, la construcción —afectada por la paralización de la obra pública— y actividades vinculadas al transporte y servicios. A nivel regional, la caída fue casi generalizada, con fuertes retrocesos en provincias como Santa Cruz, La Rioja y Catamarca, mientras que solo Neuquén y Río Negro mostraron mejoras, impulsadas por la actividad petrolera. El panorama confirma un proceso de deterioro del empleo formal con fuerte impacto territorial y sectorial.