Según la medición de agosto elaborada por CB Global Data, los tres representantes tucumanos registraron saldos netamente negativos y retrocedieron respecto a mediciones previas. El exmandatario provincial cayó al puesto 68 de 72 integrantes, mientras que Beatriz Ávila se ubicó en el escalón 63 y Sandra Mendoza, aunque continúa como la mejor posicionada de la provincia, descendió al puesto 45.

El clima de opinión ciudadana en torno a la dirigencia tucumana con bancas en el Congreso Nacional atraviesa un escenario de marcado desgaste. De acuerdo con el último estudio de alcance federal elaborado por la consultora CB Global Data correspondiente a agosto, los tres senadores nacionales en representación de Tucumán finalizaron el período en la mitad inferior de la tabla de valoración pública, evidenciando diferenciales negativos y pérdidas en sus respectivos índices de respaldo.

El dato político más sobresaliente del informe recae sobre la figura del exgobernador de la provincia y actual senador del bloque Unión por la Patria, Juan Manzur. El dirigente cayó tres posiciones respecto al registro anterior y se ubicó en el puesto 68 sobre un total de 72 bancas que conforman el cuerpo legislativo nacional, quedando formalmente entre los cinco integrantes con peor consideración en todo el territorio argentino.

En términos estrictamente estadísticos, Manzur cosechó durante agosto un 9,9% de imagen positiva frente a un 36,7% de apreciación negativa, lo que determina un diferencial neto desfavorable de -26,8%. Asimismo, el 53,4% de los encuestados manifestó no poseer una definición (No Sabe/No Contesta). En la medición de junio, el exjefe de Gabinete ocupaba la posición 65 con un diferencial de -25,5% (11,6% de positiva, 37,1% de negativa y 51,3% de desconocimiento), confirmando una pérdida de 1,3 puntos en su saldo neto. Este retroceso cuantitativo se produce en momentos en que el legislador incrementa su presencia territorial en diversas localidades de Tucumán con vistas al rearmado político de cara a los comicios de 2027.

Por su parte, Beatriz Ávila, senadora alineada en el bloque Independencia, se posicionó en el puesto 63 del ranking global y se mantuvo dentro del grupo de los diez senadores con peor saldo de consideración ciudadana. La dirigente acumuló apenas un 0,3% de imagen positiva frente a un 25,2% de percepción negativa, sellando un saldo desfavorable de -24,9%. El rasgo más significativo en el caso de Ávila es el nivel de desconocimiento social: alcanzó un 74,5% en el rubro No Sabe/No Contesta, la cifra más elevada registrada entre los legisladores de la provincia. Aunque la senadora subió técnicamente del puesto 64 al 63 por movimientos ajenos en la tabla, su diferencial se deterioró 0,7 puntos porcentuales frente al -24,2% anotado en junio.

La senadora Sandra Mendoza, perteneciente a Convicción Federal, volvió a erigirse como la representante tucumana con mejor ubicación comparativa, situándose en el puesto 45. Sin embargo, su desempeño tampoco logró esquivar la tendencia a la baja: concluyó el mes con un diferencial de -18,4%, producto de un 6,9% de imagen positiva, un 25,3% de negativa y un 67,8% de desconocimiento. Con respecto a la entrega precedente, Mendoza cedió dos casilleros (había ocupado el lugar 43 con -16,6%) y experimentó el deterioro más pronunciado en su balance neto entre los tres representantes (-1,8 puntos porcentuales), aun manteniéndose 18 puestos arriba de Ávila y a 23 lugares de distancia de Manzur.

El estudio técnico de CB Global Data fue confeccionado entre el 20 y el 24 de agosto sobre una muestra nacional estructurada de 1.107 casos, con un margen de error muestral de +/- 2,9% y un 95% de nivel de confianza. La comparativa exhibe con claridad que el desempeño legislativo y la exposición de los representantes tucumanos no consiguen hacer pie en la consideración del electorado, en un marco donde conviven el rechazo expreso y altos índices de indiferencia ciudadana.

Frente a los bajos índices de conocimiento y los saldos negativos que exhiben los representantes tucumanos en el Senado, ¿atribuís esta desconexión a la falta de debate sobre las problemáticas estructurales de Tucumán o a un rechazo generalizado hacia la dirigencia política nacional?