Imagen política en Tucumán: el alto vuelo de Jaldo y Chahla choca con el rechazo masivo a los acoples electorales
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
Un reciente estudio de la consultora Grupo Borgia revela que el gobernador Osvaldo Jaldo y la intendenta capitalina Rossana Chahla lideran la valoración positiva en el distrito. Sin embargo, el informe expone un profundo malestar ciudadano: más del 82% exige cambios drásticos o la eliminación total del sistema de acoples y crece la desconfianza hacia los partidos tradicionales.
El mapa político de Tucumán vuelve a reconfigurarse al ritmo de los sondeos de opinión. De acuerdo con los datos difundidos por el Grupo Borgia, el gobernador Osvaldo Jaldo y la jefa municipal de San Miguel de Tucumán, Rossana Chahla, lograron posicionarse firmemente en la cima de la consideración ciudadana. El mandatario provincial encabeza las mediciones con un 38,6% de imagen positiva frente a un 17,6% de rechazo, logrando un diferencial favorable de 21 puntos.
Muy cerca se ubica la intendenta capitalina, quien ostenta una favorabilidad del 37,3% y un saldo negativo del 16,3%, calcando el mismo diferencial positivo de 21 puntos. En tanto, el vicegobernador Miguel Acevedo tampoco se queda atrás, consolidando un 37,7% de aceptación y un diferencial de 18,8 puntos a favor.
No obstante, la otra cara de la moneda expone el desgaste de figuras históricas y emergentes de la oposición. En el fondo de la tabla de valoraciones, el exgobernador Juan Manzur registra el saldo más adverso con -41,7 puntos, seguido por dirigentes como Lisandro Catalán (-23,2 puntos), Mariano Campero (-22,0 puntos) y Soledad Molinuevo (-15,5 puntos), evidenciando que el electorado tucumano castiga con fuerza las disputas partidarias tradicionales.
La economía como urgencia y el duro golpe al sistema de acoples
Fuera de los números de imagen personal, la encuesta profundiza en las verdaderas prioridades y dolores de cabeza de los vecinos en el territorio provincial. El empleo y la economía acaparan el 50,6% de las preocupaciones de los tucumanos, sepultando ampliamente a otras problemáticas históricas de la agenda pública como la corrupción (17,9%), deficiencias en los servicios públicos (10,2%) y la inseguridad (9,4%).
Este malestar socioeconómico viene acompañado de una crisis de representación institucional sin filtro: el 87,7% de los consultados admite sentirse solo “parcialmente” o directamente “no representado” por los partidos políticos tradicionales.
El dato más rutilante y que genera mayor consenso en la sociedad tucumana golpea directamente al régimen electoral: un 82,6% de los ciudadanos exige modificar o eliminar el sistema de acoples. Al desglosar este reclamo, el 54% de la ciudadanía aboga por su eliminación total para dar paso a un esquema transparente, mientras que un 28,5% propone una reducción drástica del mecanismo.
Ante este panorama de marcada desafección, las figuras ajenas a la política convencional (“outsiders”) ganan terreno con cautela. Si bien un 69,4% se muestra abierto a evaluar opciones por fuera de los armados tradicionales, la adhesión es sumamente selectiva: el 57% advierte que analizará minuciosamente el perfil, la idoneidad y las propuestas antes de emitir su sufragio, mientras que apenas un 12,3% buscaría una alternativa rupturista de manera deliberada.
