Una encuesta del National Education Union (NEU) a casi 9.000 docentes de secundaria en Inglaterra encendió alarmas sobre el impacto de la inteligencia artificial en el aprendizaje.
Dos tercios de los profesores detectaron una caída en habilidades clave como el razonamiento, la escritura y el pensamiento crítico, atribuyéndola a la creciente dependencia de herramientas digitales. Además, muchos advierten que los alumnos han dejado de valorar aspectos básicos como la ortografía, al apoyarse en funciones automatizadas como el dictado por voz y la autocorrección.

El debate se intensifica frente al plan del gobierno británico de implementar tutores de IA para asistir a estudiantes, especialmente a los más vulnerables. Aunque la iniciativa busca ampliar el acceso a apoyo educativo personalizado, el 49% de los docentes se opone, mientras solo un 14% la respalda. Entre las principales preocupaciones figuran la posible desvalorización del rol docente y la incapacidad de la IA para reemplazar la interacción humana, fundamental para el desarrollo social y emocional de los estudiantes.
Pese a las críticas, los propios docentes reconocen un uso creciente de la IA en su trabajo: el 76% ya la utiliza, principalmente para planificar clases, generar materiales y tareas administrativas. Sin embargo, la falta de regulaciones claras y capacitación adecuada genera incertidumbre sobre su implementación. En este contexto, especialistas y educadores coinciden en la necesidad de encontrar un equilibrio entre innovación tecnológica y el fortalecimiento de habilidades esenciales para el aprendizaje.
