Fate anunció el cierre definitivo de su actividad como fabricante de neumáticos tras 80 años de historia.

La empresa, propiedad de la familia Madanes Quintanilla, despedirá a sus 920 empleados, indemnizará a todo el personal conforme a la ley y liquidará sus operaciones, incluida su planta industrial de Virreyes, en el partido bonaerense de San Fernando. Según allegados, la decisión implica “bajar la persiana” y cumplir con trabajadores, proveedores y acreedores.

El cierre se da en un contexto de profunda crisis para la industria local del neumático, atravesada por la apertura comercial y el fuerte aumento de importaciones, especialmente de origen chino. La compañía arrastraba pérdidas desde hace décadas y ya había advertido en 2024 sobre una sostenida pérdida de competitividad, sobrecarga impositiva, restricciones cambiarias y conflictos gremiales, en particular con el Sindicato Único de Trabajadores del Neumático Argentino. En 2022, el sector protagonizó un prolongado conflicto sindical que paralizó a las principales fabricantes del país.

En su comunicado, el directorio destacó la trayectoria industrial de la firma, pionera en neumáticos radiales y con presencia exportadora en Europa, Estados Unidos y América Latina, aunque evitó profundizar en los motivos del cierre. El predio de más de 40 hectáreas y capacidad para producir más de cinco millones de cubiertas anuales queda ahora sin destino confirmado. La salida de Fate marca un hito: es la primera gran empresa industrial que cesa completamente su actividad en los últimos años, en un escenario donde las importaciones alcanzaron niveles récord y forzaron fuertes bajas de precios en el mercado interno.