El hecho ocurrió en la localidad santiagueña de Sumampa, cuando dos jóvenes que regresaban de un torneo de pádel fueron embestidos por una camioneta. El conductor continuó su marcha sin asistir a los heridos, pero fue localizado horas más tarde en Pinto. Declaró que llevaba la música fuerte y no advirtió el impacto.

Una noche que debía concluir de manera apacible tras una jornada deportiva terminó convirtiéndose en un dramático episodio que involucra a una figura de la Iglesia Católica en el sur de Santiago del Estero, una zona de frecuente tránsito y estrechos vínculos comerciales y sociales con nuestra provincia de Tucumán. Un sacerdote de la localidad de Sumampa quedó formalmente bajo investigación judicial luego de protagonizar un choque contra una motocicleta, dejar a sus ocupantes heridos sobre el pavimento y abandonar el lugar sin prestarles auxilio.

El suceso tuvo lugar el pasado lunes, alrededor de las 21:00, en la intersección de la Ruta Provincial 1 y la avenida Nuestra Señora de la Consolación. Por allí circulaban dos jóvenes a bordo de una moto tras participar de un torneo de pádel, con la intención de visitar a un amigo antes de regresar a sus respectivos hogares. En esas circunstancias, una camioneta los embistió de lleno, provocando que ambos rodaran violentamente sobre el asfalto.

A pesar de la violencia del impacto y de quedar con múltiples golpes, heridas cortantes y el rostro ensangrentado, los jóvenes permanecieron conscientes. Sin embargo, en lugar de detener la marcha para constatar el estado de salud de las víctimas y asistirlas, el conductor de la camioneta aceleró y huyó raudamente de la escena.

La huida, el rastrillaje y la clave del rosarioDesesperados por la situación, los familiares de los jóvenes comenzaron a movilizarse de inmediato. Un elemento distintivo observado en la parte trasera del rodado —un rosario colgado que sirvió como seña particular— facilitó la rápida descripción del vehículo ante las fuerzas de seguridad locales.

  • “Como pudieron, los chicos se levantaron y pidieron ayuda. Cuando vi a mi hijo con la cara ensangrentada me asusté mucho y avisé para que hicieran cierre de rutas”, relató el padre de uno de los motociclistas damnificados ante medios de la región.

Con los datos aportados, la Policía de Santiago del Estero dispuso un operativo cerrojo en las principales arterias de la zona. Horas más tarde, el rodado fue localizado e interceptado en la ciudad de Pinto, distante a casi 100 kilómetros del lugar del choque.

La identificación del religioso y la investigación judicial

Al proceder a la identificación del conductor, la sorpresa policial fue mayúscula al constatar que se trataba del padre Miguel E., un sacerdote con fuerte arraigo y notoriedad en la zona.

  • “Grande fue mi sorpresa cuando descubrieron que se trataba del padre Miguel E.”, reconoció uno de los allegados a las víctimas, quien a su vez llevó tranquilidad respecto al estado de salud de los jóvenes: “Por suerte mi hijo y los otros chicos están todos bien. Están con dolor, pero están fuera de peligro”.

Al ser interrogado por las autoridades policiales tras el operativo en Pinto, el religioso ofreció una insólita coartada: argumentó que circulaba con el equipo de audio del vehículo a un volumen muy elevado y que, debido a esa circunstancia, jamás advirtió haber atropellado a los motociclistas ni haber protagonizado el siniestro.

Por disposición de la fiscal interviniente, Fernanda Vittar, el sacerdote fue demorado preventivamente mientras se ordenaban pericias de rigor, incluido un test de alcoholemia realizado con registro fílmico y testigos presenciales para garantizar la absoluta transparencia del procedimiento. Si bien el religioso recuperó posteriormente la libertad ambulatoria por disposición de la magistrada, el expediente penal continúa abierto para dilucidar las responsabilidades definitivas en el hecho.