
Autoridades israelíes justificaron la operación militar “León Ascendente” como una respuesta al avance del programa nuclear iraní. Aseguran que el fin del conflicto depende de que Teherán abandone ese desarrollo.
En una conferencia realizada en la Embajada de Israel en México, altos mandos de las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) ofrecieron detalles inéditos sobre la ofensiva militar lanzada contra Irán, que ya lleva once días. La operación, bautizada como “León Ascendente”, fue presentada como una acción defensiva ante lo que calificaron como una amenaza existencial.
Roni Kaplan, portavoz de las FDI, afirmó que la decisión de intervenir se tomó al confirmarse que Irán se encontraba en la etapa final de su programa para fabricar armas nucleares. “No solo representa un peligro para Israel, sino también para el mundo occidental y parte del mundo árabe”, sostuvo.
Según datos que citaron del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Irán tendría suficiente uranio para producir hasta 15 bombas nucleares. Kaplan insistió en que Israel agotó las vías diplomáticas antes de recurrir a la fuerza.
Durante la ofensiva, Israel afirma haber neutralizado más de la mitad del arsenal de misiles balísticos iraníes, lo que representa, según las FDI, un golpe significativo a la capacidad ofensiva de Teherán. A pesar de eso, Irán lanzó más de 500 misiles contra territorio israelí en respuesta, provocando 24 muertes civiles, más de 1.300 heridos y daños en al menos 50 sitios.
Los ataques israelíes también incluyeron bombardeos a instalaciones nucleares, laboratorios y centros de investigación, así como la eliminación de altos mandos de las Guardias Revolucionarias Islámicas. Kaplan remarcó que, pese a los daños, los sistemas de defensa aérea de Israel lograron interceptar la mayoría de los proyectiles iraníes.
Durante la conferencia también se destacó el papel de Irán como patrocinador de grupos armados como Hamás, Hezbolá y los hutíes. Según Israel, estos actores forman parte de una triple amenaza que combina armamento nuclear, misiles balísticos y una red de aliados regionales.
El analista Gabriel Ben Tasgal advirtió sobre una posible cooperación nuclear entre Irán y Venezuela, mencionando informes sobre el envío de uranio desde el macizo de Roraima y el intercambio de tecnología militar. También alertó sobre la presencia de redes chiítas en América Latina con supuestos vínculos con actividades ilícitas e inteligencia.
Ante la consulta sobre posibles amenazas en la región, la embajadora israelí en México, Einat Kranz Neiger, señaló que no podía confirmar información sobre eventuales focos de conflicto en América Latina, aunque aseguró que la situación está siendo monitoreada.
Kranz Neiger también aclaró que el objetivo de la operación no es un cambio de régimen en Irán. “No buscamos intervenir en los asuntos internos iraníes. Nuestra meta es estrictamente militar y de seguridad”, aseguró.
Por último, Kaplan indicó que, si bien Israel ha actuado de manera independiente, ha mantenido coordinación con Estados Unidos en materia de defensa aérea.
La embajadora concluyó estableciendo los requisitos para un posible alto al fuego: “Si Irán abandona su programa nuclear y de misiles balísticos, la guerra terminará. Israel no quiere una guerra, pero no puede permitir que esta amenaza avance”.
