La CGT confirmó que realizará el 30 de abril una movilización a Plaza de Mayo por el Día del Trabajador, con la intención de darle un fuerte contenido simbólico vinculado al pensamiento social del papa Francisco.

Para eso, la central sindical buscó que la Iglesia acompañe el acto e incluso encabece una celebración religiosa en homenaje a Jorge Bergoglio, pero hasta el momento las conversaciones con representantes eclesiásticos no lograron avanzar.

Según trascendió, los sindicalistas intentaron convencer a la Iglesia asegurando que la marcha no tendrá un perfil ultraopositor, y que las columnas llevarán banderas argentinas para darle un tono más amplio y menos partidario. Sin embargo, en la CGT creen que la jerarquía eclesiástica evitará involucrarse para no abrir un nuevo frente de conflicto con el presidente Javier Milei, especialmente ante la presencia de dirigentes opositores como Axel Kicillof.

Frente a ese escenario, la CGT analiza un “plan B”: invitar a un cura villero para realizar una oración y reivindicar las ideas sociales del papa Francisco, replicando lo ocurrido en la movilización del año pasado. Además, algunos sectores internos presionan para endurecer el tono político del acto y evalúan que, en lugar de un documento leído por un locutor, tomen la palabra los tres cosecretarios generales. La marcha tendrá como eje central la protesta por la caída del poder adquisitivo, la pérdida salarial y el endeudamiento familiar.