La morosidad en el crédito corporativo comenzó a mostrar señales de deterioro en Argentina, con una tasa de irregularidad que alcanzó el 2,7% en diciembre de 2025, muy por encima del 0,8% registrado un año atrás.
Aunque el nivel general se mantiene relativamente bajo, el incremento refleja una creciente tensión financiera en el sector empresarial, en un contexto de actividad económica débil y dificultades para generar liquidez.

La situación es marcadamente desigual según el tamaño de las compañías. Mientras las grandes empresas presentan niveles de mora cercanos al 0,9%, las pymes ya registran un 4% de incumplimiento, afectadas por altos costos financieros y caída en las ventas. Sectores como la construcción y el comercio minorista lideran los problemas, mientras que actividades vinculadas a la exportación, como el agro y la energía, muestran mayor solidez y amortiguan el impacto en las estadísticas generales.
El deterioro también se observa en los hogares, donde más de 20,5 millones de personas tienen deudas y la morosidad alcanza el 13%, con picos del 24,6% en entidades no bancarias. Informes privados y advertencias de calificadoras como Moody’s señalan que, sin una mejora en las variables macroeconómicas, la mora podría seguir en aumento durante 2026, generando un círculo de menor crédito, menor consumo y mayor fragilidad tanto para empresas como para familias.
