El abogado laboralista Ignacio Segura advirtió que la reforma laboral en debate en la Cámara de Cámara de Diputados de la Nación Argentina podría generar el efecto contrario al que plantea el oficialismo.
Según sostuvo, lejos de reducir la litigiosidad, los cambios propuestos abrirían la puerta a una “catarata de demandas judiciales”, especialmente por puntos sensibles como el pago de indemnizaciones en cuotas, la implementación del banco de horas y la modificación de la ultraactividad de los convenios colectivos. A su entender, varios de estos aspectos terminarán siendo dirimidos en los tribunales.

Segura alertó además sobre una posible “colisión de normas” con la Constitución de la Nación Argentina, en particular con el artículo 14 bis, que garantiza la protección del trabajo y los derechos de los empleados. Cuestionó especialmente la posibilidad de abonar indemnizaciones en cuotas, al considerar que podría vulnerar el principio de integralidad ante el despido. “El derecho laboral es protectorio porque el trabajador está en inferioridad de condiciones. Si se habilita una negociación sin ese resguardo, habrá más conflictos”, afirmó, al rechazar la idea de que empleadores y empleados negocian en igualdad real.
Si bien reconoció que las reformas pueden formar parte de una estrategia para formalizar empleo, el especialista fue prudente al evaluar su impacto. Recordó que desde la década del 90 se impulsaron múltiples modificaciones normativas sin lograr una mejora sostenida del empleo formal. En ese sentido, planteó que una transformación de esta magnitud debería surgir del consenso entre el Gobierno, el sector empresario y los gremios. “La discusión tiene que darse con todos los sectores sentados a la mesa”, concluyó.
