La renuncia de Marco Lavagna al frente del INDEC expuso tensiones internas inesperadas en el Gobierno.
El economista dejó su cargo luego de que el Presidente rechazara avanzar con el nuevo índice de inflación en el que trabajaba desde hacía años, una decisión que consideraba el eje de su gestión. Sin coordinación previa sobre tiempos ni formas, Javier Milei y Luis Caputo se enteraron de la salida por los medios, en un episodio que sorprendió a la cúpula oficial y dejó al descubierto desajustes en la toma de decisiones, incluso en áreas técnicas sensibles avaladas por el FMI.

En paralelo, el frente judicial volvió a mostrar movimientos que reordenan poder dentro del oficialismo. Karina Milei comenzó a ganar terreno en una mesa que históricamente manejaban el Presidente y Santiago Caputo, con incidencia en designaciones clave como jueces, fiscales, el Procurador General y los representantes en el Consejo de la Magistratura. La interna se volvió más visible tras el fracaso en la Corte Suprema y ante la inminencia de vacantes estratégicas, en un escenario donde conviven enviados de distintos sectores libertarios y se multiplican las señales cruzadas hacia la Justicia.
A este clima se suma un expediente de alto voltaje en Comodoro Py vinculado a maniobras con el dólar blue durante el gobierno anterior, que avanza a partir de declaraciones de arrepentidos y material sensible secuestrado en allanamientos. Audios, mensajes y celulares con información comprometedora empiezan a escalar la investigación hacia niveles superiores del poder, mientras el Gobierno enfrenta simultáneamente la reforma laboral, la reconfiguración judicial y una interna que vuelve a tensarse en su núcleo más íntimo.
