Los medicamentos para bajar de peso, como la semaglutida y la tirzepatida, están revolucionando el tratamiento de la obesidad al reducir el apetito y facilitar una pérdida de peso significativa.
Sin embargo, los especialistas advierten que no son una solución rápida ni definitiva: aunque pueden generar resultados importantes en pocas semanas, no todas las personas responden igual y su efectividad depende en gran medida de su uso sostenido.

Uno de los principales desafíos es que, al dejar el tratamiento, la mayoría de los pacientes recupera el peso perdido, muchas veces de forma acelerada. Esto se debe a factores biológicos y hormonales que impulsan al الجسم a volver a su estado anterior, además del regreso del “ruido alimentario” y los hábitos previos. Por eso, los expertos señalan que en muchos casos estos fármacos deben utilizarse a largo plazo.
Además, insisten en que el tratamiento debe ir acompañado de cambios en el estilo de vida, como una mejor alimentación, actividad física y apoyo profesional, para evitar deficiencias nutricionales y otros efectos secundarios. Organismos como la OMS remarcan que la obesidad es una enfermedad crónica que requiere un enfoque integral, ya que la medicación por sí sola no resuelve el problema de fondo.
* Melissa Hogenboom es corresponsal sénior de salud en la BBC y autora de Breadwinners (2025) y The Motherhood Complex.
Este artículo apareció en BBC Future.
