Las estimaciones privadas anticipan que la inflación de marzo se ubicará por encima del 3%, con una leve aceleración respecto a febrero, pese a cierta desaceleración en alimentos hacia el cierre del mes.
El propio presidente Javier Milei reconoció “contratiempos” en el proceso de desinflación, en un contexto donde persiste la incertidumbre sobre la dinámica de precios y la evolución del índice general.

Durante la cuarta semana, los relevamientos mostraron resultados dispares: mientras algunas consultoras, como LCG, registraron caídas en alimentos y bebidas —con bajas en panificados, carnes y lácteos—, otras mediciones reflejaron subas moderadas y diferencias regionales. Aunque esta desaceleración ayudó a contener el promedio mensual, no logró compensar los aumentos previos, con carnes, bebidas y lácteos explicando la mayor parte de la inflación del mes.
En paralelo, otras consultoras como Analytica y EconViews proyectaron una inflación cercana al 3% o incluso superior, impulsada por subas en rubros como combustibles y educación. A esto se suma la presión de factores macroeconómicos y la debilidad en la demanda de pesos, señalada por el ministro Luis Caputo. En conjunto, los datos reflejan un escenario de desaceleración parcial en alimentos, pero con una inflación general aún elevada y sin una tendencia clara en el corto plazo.
