El Presidente arribó a Ezeiza este jueves por la mañana y, apenas retomó su agenda, firmó la polémica iniciativa de modernización laboral que será tratada en las sesiones extraordinarias.
Javier Milei regresó de su gira por Noruega y avanzó de inmediato con la firma del proyecto de reforma laboral que el oficialismo busca debatir en el Congreso. Mientras tanto, el Gobierno asegura haber conseguido dólares adicionales gracias al nuevo bono y a la privatización de las represas, recursos que permitirían cubrir cerca del 40% de los compromisos de enero. En paralelo, la administración nacional prepara cambios en el Conicet para ampliar su influencia sobre las líneas de investigación y la asignación de fondos, en un contexto marcado por intensos cruces públicos sobre la reforma laboral, que van desde advertencias sobre la dificultad de “blanquear” hasta comparaciones con los salarios del 2001. A esto se suma un nuevo movimiento en el gabinete: la salida del subsecretario de Derechos Humanos, Alberto Baños, quien será reemplazado por Joaquín Mogaburu. Con este escenario, el Ejecutivo defendió su gestión y presentó la próxima fase de reformas que buscará impulsar en las próximas semanas.
