Murió Arturo “Lobito” Torres: el boxeador mexicano de 26 años falleció tras estar una semana en coma por un combate
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
El deportista se desvaneció y convulsionó sobre el ring luego de que su padre arrojara la toalla en el séptimo asalto en Baja California. Tras una semana de agonía en coma inducido, la familia confirmó el trágico desenlace que enluta al deporte.
El deporte de contacto atraviesa horas de profundo dolor y conmoción a nivel internacional tras confirmarse el fallecimiento de Arturo “Lobito” Torres. El boxeador mexicano, de tan solo 26 años, perdió la vida luego de permanecer internado en estado crítico y en coma inducido durante una semana, como consecuencia de los graves daños sufridos tras un combate disputado en la ciudad de Mexicali, en el estado mexicano de Baja California.
El trágico episodio se desencadenó el pasado sábado 19 de septiembre durante la pelea que Torres protagonizó frente a Gilberto García. El desarrollo del combate transitaba el séptimo asalto cuando, a los 2 minutos y 31 segundos, el árbitro principal Jaime Ortiz resolvió detener las acciones al advertir que el pugilista estaba recibiendo una cantidad excesiva de castigo.
La decisión arbitral encontró inmediato respaldo en la esquina del propio deportista, ya que su padre y entrenador optó por arrojar la toalla al cuadrilátero para poner fin al castigo físico. Sin embargo, en el instante en que el árbitro se acercó para sostener y abrazar a Torres, el joven boxeador se desplomó de manera fulminante sobre la lona y comenzó a convulsionar ante la desesperación de los presentes.
Una semana de agonía y esperanza truncada
De manera inmediata, los servicios médicos apostados en el estadio ingresaron para asistir al deportista y coordinar su traslado de urgencia a un centro de salud de la región. Una vez internado, los facultativos decidieron someterlo a una intervención quirúrgica e inducirle un coma farmacológico para estabilizar sus funciones cerebrales.
En los días posteriores, los allegados al púgil habían mantenido expectativas favorables respecto a su evolución. Su hermano Ángel había declarado públicamente que la operación quirúrgica inicial se había desarrollado con éxito, explicando que se lo mantenía sedado para evitar movimientos bruscos que comprometieran su recuperación. Pese a los esfuerzos médicos, el cuadro clínico se agravó irreversiblemente y el deceso se confirmó este sábado.
La tragedia vuelve a instalar en el centro del debate internacional las rigurosas medidas de control médico, la prevención de los daños neurológicos severos en los deportes de combate y la exposición de los atletas a riesgos extremos en busca de la gloria deportiva.
