La reforma laboral en Argentina no modificó la fórmula básica de la indemnización por despido sin causa, pero sí introdujo precisiones clave sobre cómo debe calcularse.

El esquema se mantiene: corresponde un mes de sueldo por cada año trabajado, incluyendo fracciones mayores a tres meses. Sin embargo, ahora se clarifican aspectos vinculados a la base salarial y la aplicación de límites.

Para el cálculo, se toma la mejor remuneración mensual, normal y habitual del último año. Esto excluye conceptos como aguinaldo, vacaciones o pagos extraordinarios. En casos de ingresos variables —como comisiones u horas extra— estos pueden incorporarse si son habituales, mediante promedios que reflejen su incidencia real en el salario.

Uno de los puntos centrales es la aplicación de topes. La base salarial no puede superar tres veces el promedio de los salarios del convenio colectivo correspondiente. No obstante, se mantiene un piso: la indemnización no puede calcularse sobre una base inferior al 67% del salario real, lo que limita el impacto de estos topes y evita reducciones excesivas.

En este contexto, tanto empresas como trabajadores deben prestar especial atención a la composición del salario, la antigüedad y el convenio aplicable. La correcta identificación de los conceptos habituales y la interacción entre topes y piso mínimo son determinantes para estimar el monto final, en un sistema que conserva su estructura pero gana precisión en su aplicación.