La salida de Marco Lavagna del Indec se produjo en un momento clave, tras la implementación del nuevo índice de inflación

La renuncia de Marco Lavagna a la conducción del Indec generó un fuerte impacto en el organismo estadístico en un momento sensible, marcado por la reciente implementación del nuevo Índice de Precios al Consumidor (IPC) y por tensiones internas vinculadas a reclamos salariales. El funcionario, que había asumido en diciembre de 2019, se convirtió en la octava baja dentro del Gobierno de Javier Milei en las últimas dos semanas, profundizando el clima de inestabilidad en áreas clave del Estado.




Durante su gestión, Lavagna sostuvo una línea orientada a recuperar la credibilidad de las estadísticas públicas, tras los años de intervención y manipulación de datos que afectaron al Indec desde 2007. Su trabajo dio continuidad al proceso de normalización iniciado en la gestión de Mauricio Macri, con foco en la transparencia de indicadores sensibles como inflación, pobreza y crecimiento, que habían sido severamente cuestionados en el pasado.

Uno de los últimos hitos de su administración fue la puesta en marcha del nuevo IPC, que incorporó cambios metodológicos relevantes para modernizar la medición de la inflación. Entre ellos, se destacan la actualización de ponderadores según la Encuesta de Gastos de los Hogares, la adopción de estándares internacionales y una ampliación del relevamiento de precios con mayor cobertura territorial y herramientas digitales, lo que permitió mejorar la precisión de los datos publicados.