Con un dolor en el pecho y una descomposición Pedro Castillo fue llevado de emergencia en la mañana del viernes a un hospital desde el penal de Barbadillo, donde el expresidente está recluido desde diciembre de 2022. Ingresó al hospital de Ate, cercano al penal, minutos después de las diez de la mañana. Poco después de su ingreso, el centro médico informó que estaba “estable con evolución favorable” y que se le venían realizando exámenes médicos. Su abogado, Wilfredo Robles, señaló que Castillo tenía “síntomas de un preinfarto”.
En medio de la incertidumbre sobre su estado de salud, Castillo, fuertemente custodiado por la policía, abandonó el hospital en una ambulancia poco después de las cinco de la tarde. Fue llevado de regreso al penal luego de haber sido dado de alta. Antes que eso ocurra, su defensa legal, y congresistas y ministros de su gobierno que habían ido a verlo al hospital, exigieron que el expresidente sea llevado a un establecimiento médico especializado para ser sometido a exámenes, lo que no ocurrió. Simpatizantes de Castillo llegaron hasta el hospital a expresarle su respaldo. La falta de información que durante el día alimentó las dudas y especulaciones sobre la salud del expresidente exaltó los ánimos.
