Radiografía avícola en Tucumán: el 80% del pollo que se consume en la provincia llega desde otras regiones
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
El presidente de la Cooperativa CAL 306, Alfredo Alvarado, analizó el boom del consumo avícola frente a la carne vacuna y advirtió sobre la falta de desarrollo productivo local y el peso de los costos logísticos.
El consumo de carne avícola continúa ganando terreno en la Argentina y consolida su liderazgo frente a la carne vacuna, impulsado principalmente por el factor económico y la búsqueda de alternativas más accesibles para los bolsillos de los hogares. Sin embargo, este fenómeno de consumo masivo revela una compleja realidad estructural en el norte argentino, donde la producción local cubre apenas una fracción marginal de la demanda cotidiana.
En declaraciones radiales a LV12, Alfredo Alvarado, presidente de la Cooperativa CAL 306, analizó el momento que atraviesa el sector avícola y detalló las particularidades del mercado tucumano. “Esto es algo que viene evolucionando hace muchos años. Particularmente en la Argentina en este último tiempo es por el tema económico”, sostuvo el referente cooperativo, al explicar que la diferencia de precios frente a la carne bovina encamina a los consumidores hacia el pollo como la principal fuente proteica.
Las proyecciones del sector a nivel nacional son elocuentes: desde el Centro de Empresas Procesadoras Avícolas (CEPA) estiman que el consumo per cápita superará los 50 kilos anuales, dejando atrás los registros de la carne vacuna, que oscilan en torno a los 47 kilos por habitante. Pese a este contexto de alta demanda, la radiografía provincial muestra un marcado contraste logístico y productivo.
“Acá en Tucumán se produce muy poco, hay pocos productores avícolas. Todo lo que se consume es pollo congelado”, advirtió Alvarado, precisando que el 80% de la carne avícola que se comercializa en el territorio provincial ingresa desde otras jurisdicciones productivas del país, fundamentalmente desde provincias como Entre Ríos y Santa Fe.
Frente a este ingreso masivo de mercadería foránea, los productores locales deben lidiar con desventajas competitivas y altos costos operativos. “A nosotros nos toca competir con pollos congelados que son más baratos, pero la gente prefiere el pollo fresco”, señaló Alvarado, quien además cuestionó la falta de incentivos estructurales: “No hay en Tucumán un desarrollo de una política pública para incentivar la producción de pollo como para suplantar ese 80% que viene de otras provincias”.
A los escollos logísticos se suma el peso de los insumos básicos en la cadena de valor. El titular de la cooperativa detalló que el costo del alimento balanceado representa el porcentaje más elevado en la evolución y desarrollo del ave, encareciendo una actividad que requiere de fuertes inversiones iniciales y previsibilidad fiscal.
A pesar de estas dificultades operativas, la demanda de los consumidores impulsó una diversificación en la comercialización del producto. Ante la necesidad de abaratar costos y optimizar el rendimiento familiar, el mercado local ha visto un crecimiento sostenido en la oferta de subproductos y alternativas con valor agregado, tales como supremas elaboradas, albóndigas y preparaciones listas para cocinar, consolidando al pollo como el eje indiscutido de la mesa tucumana actual.
