Alerta financiera en la provincia

Un relevamiento nacional reveló que más de 216.000 tucumanos registran atrasos en sus pagos, situando la mora local casi tres puntos por encima del promedio del país. La falta de empleo formal empuja a la población menor de 35 años hacia el crédito digital de alto costo, donde los incumplimientos se disparan.

El deterioro del poder adquisitivo y las dificultades para cubrir los gastos cotidianos continúan haciendo mella en la economía de los hogares tucumanos. Un detallado informe elaborado por el Centro de Estudios de la Ciudad (CEC), con el respaldo de la Fundación Friedrich Ebert (FES), reveló que en Tucumán existen 694.045 personas con compromisos financieros, de las cuales 216.716 registran retrasos directos en el cumplimiento de sus cuotas.

La tasa de mora a nivel provincial trepó al 20,32%, ubicándose casi tres puntos porcentuales por encima del promedio nacional, que cerró junio de 2026 en un 17,4%. La herramienta digital desarrollada por el organismo, disponible en el sitio interactivo www.mapadeladeuda.ar, expone con claridad el impacto territorial y las Asimetrías presentes tanto en el país como dentro de los propios municipios tucumanos.

En la geografía local, las mayores tensiones se concentran en el Gran San Miguel. El departamento Cruz Alta ostenta la cifra más crítica de incumplimiento con un 23,46%, secundado por Tafí Viejo con un 22,13%. Por su parte, la capital provincial registra un índice de mora del 20,67%, situándose ligeramente por encima de la media de Tucumán. En la vereda opuesta, las tasas más bajas de atraso se ubican en el interior agrícola y turístico: Simoca presentó el nivel más moderado con un 16,8%, seguido por Tafí del Valle con un 17,4%.

El diagnóstico dedica un capítulo central a la denominada “juventud endeudada”. Los datos confirman que la morosidad afecta de manera desproporcionada a la población menor de 35 años, segmento en el cual el atraso general supera el 25%. Sin embargo, en los casos en que las deudas provienen de plataformas financieras no tradicionales, la morosidad llega a picos dramáticos del 50%.

Este fenómeno se encuentra fuertemente encadenado a la informalidad laboral, un flagelo recurrente en el mercado de trabajo norteño que margina a los jóvenes del sistema bancario regulado. Ante la imposibilidad de acceder a préstamos bancarios convencionales, un 36% de los deudores jóvenes recurre a neobancos y aplicaciones de crédito en línea. La investigación advierte que, tras la desregulación financiera iniciada a comienzos de 2024, estas plataformas pasaron a aplicar tasas de interés drásticamente elevadas, llegando a superar hasta en 100 puntos porcentuales los costos del sistema crediticio habitual. Asimismo, el CEC cuestionó el uso intensivo de algoritmos de microsegmentación que orientan el endeudamiento de consumo en sectores de alta vulnerabilidad.

El mapa del endeudamiento sitúa a Tucumán en el lote de las provincias más castigadas por la mora a nivel nacional, junto a jurisdicciones como La Rioja (23,9%), San Luis (22,2%) y Catamarca (21,5%), contrastando severamente con distritos como La Pampa (9%) o la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (11,7%). No obstante, el informe resalta que una morosidad baja no implica ausencia de deudas: en el territorio porteño, si bien el atraso es acotado, el 81% de la población adulta mantiene algún tipo de crédito activo.

En definitiva, la realidad tucumana exhibe una combinación riesgosa: niveles de mora elevados respecto del contexto nacional, brechas internas de casi siete puntos entre departamentos y una franja joven altamente expuesta a los costos punitivos del financiamiento digital no regulado.

¿Considerás necesario que el Estado imponga límites a las tasas de interés de los créditos digitales para frenar el endeudamiento de los jóvenes, o creés que la solución pasa por mejorar las condiciones de empleo formal?