Antes de descartar dispositivos electrónicos en desuso, conviene revisar qué información almacenan. Viejos iPod, reproductores MP3 o cámaras digitales compactas pueden conservar fotos, canciones y documentos personales que no existen en otro soporte.

Muchos de estos equipos aún permiten extraer archivos, ya sea mediante programas específicos en el caso de los iPod o conectándolos como discos externos, siempre que se cuente con los cables y adaptadores adecuados.

La recuperación de datos es el primer paso antes de decidir el destino del aparato. En algunos casos, es posible restaurarlo y seguir utilizándolo; en otros, existe un mercado activo de tecnología retro interesado en este tipo de dispositivos. Lo que para algunos es un objeto obsoleto, para coleccionistas puede tener valor histórico o funcional.

Si el equipo ya no funciona, la opción responsable es llevarlo a centros de reciclaje autorizados para reducir el impacto ambiental. En todos los casos, tras rescatar los archivos personales, es fundamental realizar copias de seguridad en la nube o en discos externos para proteger la información. Pensar dos veces antes de tirar tecnología antigua no solo puede evitar la pérdida de recuerdos digitales, sino también contribuir a un consumo más sostenible.