La morosidad en el sistema financiero continúa en aumento y refleja las crecientes dificultades de las familias para cumplir con los créditos tomados en los últimos años.

Según datos oficiales de febrero, el nivel de atrasos subió 0,3 puntos y alcanzó el 6,7% del total de préstamos, marcando un nuevo máximo histórico.

El mayor deterioro se observa en los créditos destinados a hogares. En este segmento, la morosidad llegó al 11,2%, con una fuerte suba tanto mensual como interanual. Las líneas vinculadas al consumo son las más afectadas, acumulando varios meses con niveles superiores al 10%.

Dentro de este grupo, los préstamos personales registraron el peor desempeño, con una mora del 13,8%, mientras que las tarjetas de crédito alcanzaron el 11,6%. Otros créditos, como los hipotecarios y prendarios, también muestran un empeoramiento, aunque con niveles más moderados en comparación con los destinados al consumo.

En el caso de las empresas, la situación es más estable, aunque también presenta una tendencia creciente. La morosidad corporativa se ubicó en 2,9% en febrero, evidenciando un incremento en el último año, especialmente en compromisos de corto plazo.

Al discriminar por tipo de financiamiento, se ven incrementos en las dificultades de pago en las líneas de más corto plazo. Aquellas que tienen garantía real o apuntan al comercio exterior, muestran mejor desempeño. Según los datos del BCRA:

  • Los adelantos mostraron una irregularidad de 3,1% en el segundo mes del año, lo que significó un alza mensual de 0,3 puntos.
  • En documentos, la mora sumó 0,2 puntos en febrero y llegó a 2,5% del total en febrero.
  • Para hipotecarios, los atrasos se mantuvieron en 4,7% del total, sin cambios respecto del mes previo.
  • Los préstamos prendarios mejoraron el nivel de morosidad en febrero, con una baja mensual de 0,2% que llevó el ratio a 3,9%.
  • En las prefinanciaciones y financiaciones de exportaciones, la mora se mantuvo en 0,6% del total.