El Gobierno nacional y la Confederación General del Trabajo (CGT) abrirán en los próximos días una instancia de negociación decisiva con el objetivo de reducir tensiones y explorar acuerdos antes de que el Ejecutivo envíe al Congreso el proyecto de reforma laboral. La versión final de la iniciativa, elaborada por el Consejo de Mayo, será presentada el 15 de diciembre para su tratamiento en sesiones extraordinarias.

Según confirmaron fuentes oficiales, la mesa de diálogo estará encabezada por el ministro del Interior, Diego Santilli; el presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem; y el subsecretario Eduardo “Lule” Menem, todos con influencia directa en la Casa Rosada.

Durante la conferencia anual de la UIA, Santilli ratificó ante los dirigentes Cristian Jerónimo y Jorge Sola que habrá una convocatoria formal a la central obrera y pidió no guiarse por trascendidos. La CGT aguarda ese llamado mientras trabaja en una contrapropuesta junto a su equipo jurídico y a los legisladores sindicales. Sola, uno de los voceros cegetistas, había advertido días atrás: “Si no nos llaman, chocarán con la pared de siempre”.

Los puntos más sensibles y la estrategia oficial

La central sindical buscará bloquear los artículos que considera más críticos para su estructura de poder: la regulación del derecho de huelga en servicios esenciales, la limitación de la ultraactividad, la habilitación de convenios por empresa, las cuotas solidarias y las nuevas reglas para la realización de asambleas.

En el Ejecutivo reconocen que estos aspectos vinculados al derecho colectivo constituyen el núcleo del rechazo gremial. En cambio, otros cambios relacionados con el derecho individual —como el banco de horas o el fraccionamiento de las vacaciones— suelen debatirse en el ámbito de cada empresa y generan menos resistencia.

La Casa Rosada admite que algunos de los puntos más controvertidos podrían ser moderados para asegurar la gobernabilidad y sostener la “paz social”. Incluso el ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, habría mostrado disposición a revisar ciertos artículos. La centralidad política del proceso se evidencia en el rol de Martín y “Lule” Menem, ambos alineados con Karina Milei, figura de creciente influencia dentro del Gobierno.

El Ejecutivo llegará a la mesa de diálogo con un respaldo que considera estratégico: el apoyo de los 20 gobernadores que firmaron el Pacto de Mayo y que, según fuentes oficiales, acompañan tanto la reforma laboral como el Presupuesto 2026.

Un escenario decisivo para la CGT

La central obrera transita días cruciales. Su objetivo es frenar los aspectos más duros del proyecto, aunque difícilmente termine avalando la iniciativa impulsada por el presidente Javier Milei, incluso con eventuales concesiones. El proceso estará además condicionado por la presión del ala más combativa del sindicalismo, que reclama rechazar la reforma de plano y cortar cualquier vía de negociación con el Gobierno.