En una sesión atravesada por fuertes cruces y maniobras reglamentarias, la Cámara de Diputados aprobó la Reforma Laboral con 135 votos a favor y 115 en contra, tras más de ocho horas de debate.

El oficialismo logró sostener el quórum con el respaldo del PRO, el MID, la UCR y legisladores alineados con gobernadores peronistas no kirchneristas, alcanzando las 130 presencias necesarias para habilitar el tratamiento. Con las modificaciones introducidas en la Cámara baja, el proyecto deberá regresar ahora al Senado para su revisión final, en un escenario político que anticipa nuevas tensiones.

El tramo más áspero de la jornada se vivió cerca de las 21.30, cuando el bloque de Unión por la Patria intentó aprovechar la escasa presencia en el recinto para forzar la caída de la sesión. La diputada Silvana Giudici intervino para garantizar que el oficialismo recuperara bancas y preservara el quórum, mientras desde la oposición cuestionaban un intento de acelerar la votación. Hubo cruces frente al estrado de Martín Menem y acusaciones cruzadas sobre el manejo de los tiempos parlamentarios. Finalmente, el oficialismo desistió de acortar el debate y la discusión continuó bajo el cronograma previsto, en un clima de alta tensión política.

La votación en general incluyó la aprobación de capítulos sensibles, como el que crea el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), uno de los puntos más resistidos por el sindicalismo. Afuera del Congreso, la protesta convocada en el marco del paro general de la CGT derivó en incidentes y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad, con al menos 12 detenidos. La central obrera aseguró que la medida tuvo un acatamiento superior al 90%, mientras el Gobierno defendió la reforma como un paso clave para modernizar el mercado laboral. La pulseada, lejos de cerrarse, se traslada ahora al Senado, donde el oficialismo buscará consolidar una victoria legislativa de alto impacto político.