El oficialismo puso en marcha en el Senado el debate por la reforma electoral en medio de fuertes tensiones con los bloques aliados.

La discusión comenzó en la Comisión de Asuntos Constitucionales, donde el PRO, la UCR y sectores provinciales expresaron diferencias con la propuesta del Gobierno, especialmente por la intención de eliminar las PASO. Desde La Libertad Avanza reconocieron que primero buscarán abrir el debate y luego negociar los puntos donde no existe consenso.

La iniciativa impulsada por el Gobierno incluye también la ley de Ficha Limpia, que impediría ser candidatos a dirigentes condenados en segunda instancia por delitos dolosos. Pese a los pedidos de los bloques dialoguistas para tratar este proyecto por separado, la Casa Rosada insistió en avanzar con un paquete integral de reforma política. La postura fue respaldada por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei.

Entre los puntos más relevantes del proyecto aparece la eliminación de las PASO nacionales para la elección de candidatos presidenciales y legislativos. El Gobierno sostiene que la medida permitiría reducir el gasto público destinado al financiamiento electoral, aunque sectores aliados proponen alternativas como suspender nuevamente las primarias o quitarles el carácter obligatorio. Para aprobar la reforma, el oficialismo necesita mayorías absolutas tanto en el Senado como en Diputados.

La propuesta también contempla cambios en el financiamiento de las campañas políticas, la eliminación de la publicidad gratuita en medios y del debate presidencial obligatorio, además de modificaciones en la Boleta Única de Papel. Otro de los cambios establece mayores requisitos para el reconocimiento de partidos políticos y para la oficialización de candidaturas. Mientras avanzan las negociaciones, el oficialismo busca evitar que la reforma se trate por partes y pretende sostener el proyecto como un paquete completo.