En Balcarce 50 admiten un giro en la estrategia política del Gobierno, con una mayor apuesta al diálogo y a la construcción de consensos para garantizar gobernabilidad y respaldo parlamentario.
La prioridad, aseguran, es “consolidar el modelo” y enviar señales de estabilidad a los mercados, con especial atención a variables como el riesgo país, las tasas de interés y la demanda de dinero. En ese marco, el oficialismo está dispuesto a ceder en aspectos puntuales de las reformas para asegurar votaciones amplias y evitar trabas legislativas.

La nueva dinámica fortaleció a los sectores más “acuerdistas” dentro del Ejecutivo, entre ellos la ministra Patricia Bullrich, el ministro del Interior Diego Santilli y el titular de Diputados Martín Menem, mientras que los perfiles más duros perdieron influencia. Este esquema ya se reflejó en concesiones en la reforma laboral y en la discusión sobre la baja de la edad de imputabilidad, donde el Gobierno aceptó fijarla en 14 años. También forma parte de esta estrategia el acercamiento a gobernadores, como el gesto político de Javier Milei junto a Maximiliano Pullaro en Santa Fe.
En paralelo, el oficialismo reconoció errores en el capítulo de licencias médicas de la reforma laboral y confirmó que realizará correcciones, lo que podría obligar a que el proyecto vuelva al Senado si se aprueba con cambios en Diputados. Bullrich admitió que no se diferenciaron adecuadamente las enfermedades severas y aseguró que el texto está siendo revisado. Aunque el Gobierno confía en contar con los votos para la aprobación general, los cambios solicitados por la oposición podrían demorar la sanción definitiva.
