La empresa Genesis AI presentó GENE-26.5, un “cerebro robótico” que permite a los robots alcanzar una destreza física similar a la humana.

Este modelo de inteligencia artificial está diseñado para procesar grandes volúmenes de datos y adaptarse a distintos entornos, habilitando la ejecución de tareas complejas como cocinar o tocar el piano.

El sistema combina una arquitectura de IA avanzada con una mano robótica de escala humana capaz de reproducir movimientos con precisión. Gracias a esta integración, los robots pueden realizar acciones que requieren coordinación fina, como manipular objetos delicados, ejecutar múltiples pasos en una receta o resolver tareas técnicas de alta complejidad.

Uno de los aspectos clave del desarrollo es el uso de un guante con sensores táctiles que permite capturar movimientos humanos en tiempo real. Esta tecnología posibilita transferir habilidades directamente a los robots, generando datos de alta calidad para su entrenamiento y logrando movimientos más naturales y adaptables a diferentes situaciones.

En las demostraciones, los robots lograron cocinar platos complejos, realizar experimentos de laboratorio, ordenar cables e incluso interpretar piezas de piano con gran precisión. Según la compañía, este avance representa un salto significativo en la robótica, al ampliar las capacidades de los robots para desempeñarse en tareas que antes solo podían realizar los seres humanos.