
La eliminación en 16avos de final de la Copa Argentina golpeó fuerte a Boca, que sigue sin encontrar el rumbo futbolístico. El director técnico Miguel Ángel Russo enfrentó los micrófonos y lejos de hacer autocrítica, destacó el rendimiento de sus dirigidos: “Me gustó el equipo”, dijo el DT.
El ciclo de Russo, que había arrancado con entusiasmo tras su regreso para el Mundial de Clubes, entró rápidamente en zona de turbulencias. En poco más de un mes, el Xeneize acumuló otra decepción que se suma a una racha negativa que ya iguala el récord histórico del club: diez partidos sin ganar.
En conferencia, Russo evitó responsabilizar al plantel o a su planteo, y apuntó al arbitraje por el primer gol: “Fue duro todo, la derrota, la eliminación. Erramos mucho al final del primer tiempo. Pero el primer gol es falta a Paredes y el árbitro no cobró nada. Estaba al lado”.
El entrenador insistió varias veces con esa jugada puntual: “El primer gol es un foul muy grande que nos dejó afuera”, repitió, sin poner el foco en el flojo nivel colectivo del equipo.
Boca venía de dar una imagen más sólida frente a rivales europeos en el Mundial de Clubes, pero no logra sostener el rendimiento en el plano local. Eliminado en fase preliminar de la Libertadores, en cuartos del Apertura, en fase de grupos del Mundial de Clubes y ahora también en Copa Argentina, el equipo de Russo no encuentra respuestas dentro de la cancha.
“No involucionó el equipo, es otra cosa. El fútbol argentino es así, a Boca lo respetan, se cierran, te pegan. A pesar de eso, tuvimos chances claras. Nos faltó convertir, nada más”, justificó Russo.
Mientras tanto, el Xeneize deberá dar vuelta rápido la página: en cinco días se juega otra parada brava y el clima empieza a caldearse en la Ribera.
