Santiago Emanuel Villafañe se presentó ante la Policía tras una serie de allanamientos en la ciudad ferroviaria. Pesa sobre él una orden de detención por abuso de arma de fuego, mientras la Justicia analiza sus presuntos vínculos con el narcomenudeo en el barrio Oeste II y la barra brava de San Martín.
La presión policial sostenida durante las últimas jornadas en distintos puntos del Gran San Miguel quebró la capacidad de fuga de uno de los sospechosos más buscados de las últimas semanas. Santiago Emanuel Villafañe, conocido en las crónicas policiales y en los pasillos de la tribuna como “Cara i’ Gota”, quedó formalmente detenido este domingo tras presentarse en la Comisaría de Tafí Viejo Centro, asistido por su defensa técnica.
El hombre, de 33 años, acarreaba una orden de detención activa en una causa caratulada como abuso de arma de fuego. Su expediente tramita bajo la órbita de la Unidad Fiscal Criminal I del Centro Judicial Capital, organismo que ordenó que permanezca privado de la libertad de forma preventiva mientras se avanza con las medidas procesales correspondientes.
La rendición no fue un acto fortuito, sino la consecuencia directa del cerco tendido por efectivos de la Comisaría taficeña, bajo la supervisión de la Unidad Regional Norte y con el apoyo de divisiones de Infantería. El foco de las operaciones se había concentrado en las horas previas sobre el barrio San Javier, una zona residencial donde las brigadas de inteligencia detectaron que Villafañe buscaba guarecerse tras verse forzado a abandonar sus aguantaderos habituales en la capital.
Durante uno de los allanamientos concretados en una vivienda ubicada sobre un pasaje sin nombre de ese vecindario —domicilio perteneciente a la madre de su pareja— se produjo un momento de alta tensión: la Policía aprehendió a Olga María Cecilia Gómez, suegra del prófugo, quien quedó imputada por el delito de atentado y resistencia a la autoridad al intentar obstaculizar la labor de los agentes.
Sin margen de maniobra y con sus redes de contención familiar cercadas, los movimientos del sospechoso quedaron severamente limitados. Cerca del mediodía del domingo, el abogado defensor Pablo Martín Cuezzo notificó a los uniformados que Villafañe se pondría a derecho. Alrededor de las 15:00, el letrado formalizó la presentación de su cliente en la sede policial de Tafí Viejo, donde se efectivizó de inmediato la captura.
Más allá del delito específico por el cual era buscado —el ataque armado contra un inmueble—, los informes de inteligencia criminal ubican a “Cara i’ Gota” dentro de una trama mucho más compleja que mantiene en vilo al barrio Oeste II y sus adyacencias, en el sector norponiente de San Miguel de Tucumán. En ese territorio densamente poblado, la Justicia y la Policía siguen las pistas de una confrontación encarnizada por el negocio del narcomenudeo.
De acuerdo con las actuaciones policiales preliminares, Villafañe mantendría una prolongada rivalidad territorial con facciones alineadas a Javier “Chuky” Casanova, otro actor conocido en la venta de sustancias fraccionadas en la zona. Las semanas precedentes estuvieron marcadas por ráfagas de disparos contra frentes de viviendas y allegados a Casanova, ataques que los investigadores vinculan de manera directa con una posible salida de prisión de “Chuky”.
Asimismo, los antecedentes compilados por la fuerza de seguridad identifican a Villafañe como un presunto referente de peso dentro de la barra brava del Club Atlético San Martín, vinculándolo además a los círculos de Facundo Ale. Todas estas líneas, que entrelazan disputas de tribuna, territorialidad barrial y tráfico de drogas a pequeña escala, permanecen bajo estricto análisis judicial para determinar su grado de autoría o instigación material en los tiroteos recientes.
