En el Congreso, el avance de la reforma electoral impulsada por el Gobierno de Javier Milei depende en gran medida de la voluntad de los gobernadores, que por ahora no se alinean completamente con la iniciativa.

Aunque algunas provincias ya anticiparon su respaldo, el oficialismo evita tratar el proyecto en el Senado para no arriesgar su racha de votaciones exitosas.

La Libertad Avanza trabaja en una nueva sesión en la Cámara alta con otros temas prioritarios, mientras negocia cambios en la reforma electoral para acercar posiciones. Dentro del propio Congreso surgieron diferencias, con proyectos alternativos impulsados por aliados como el PRO y la UCR, que plantean modificaciones en temas como Ficha Limpia y el sistema de primarias.

El proyecto, que cuenta con 77 artículos, incluye cambios en el financiamiento político, los requisitos para partidos y el esquema electoral. Sin embargo, algunos legisladores proponen avanzar de forma gradual y dividir el tratamiento, ante desacuerdos sobre puntos como el voto en bloque o la eliminación de ciertas instancias electorales.

Las negociaciones con las provincias son clave. Gobernadores como Raúl Jalil y referentes con peso en el Senado se mostraron a favor de limitar las primarias al ámbito partidario, mientras que otros sectores defienden su continuidad. El Gobierno busca reunir apoyos en al menos 15 provincias para garantizar la aprobación.

A pesar de las dificultades, el oficialismo mantiene el objetivo de avanzar con la reforma y destaca antecedentes recientes como la implementación de la Boleta Única de Papel y la suspensión de las PASO. En ese contexto, consideran que incluso instalar el debate ya representa un logro político, en medio de tensiones con la oposición y aliados clave.