El año arrancó con fuerte tensión salarial tras conocerse que la inflación de diciembre fue del 2,8%, el nivel más alto desde mayo y con cuatro meses consecutivos en alza. Con la mayoría de los gremios habiendo cerrado 2025 con pérdida de poder adquisitivo, comenzaron a endurecerse los reclamos por recomposición real de los salarios. En ese contexto, estatales, docentes, judiciales bonaerenses y la UTA rechazaron ofertas del 1% y 1,5%, por considerarlas muy por debajo de la evolución de los precios, mientras distintas consultoras advierten que la inflación difícilmente baje del 2% mensual en el corto plazo.

En la provincia de Buenos Aires, el gobierno de Axel Kicillof enfrenta el rechazo de ATE, SUTEBA y AJB, que exigen recuperar lo perdido durante 2025 antes de discutir nuevas pautas. A esto se suma el conflicto de la UOM, que lanzó medidas de fuerza por la falta de pago de aumentos ya acordados y demoras en la homologación de paritarias. En paralelo, el transporte público del AMBA atraviesa su propia pulseada: la UTA rechazó una suba del 1%, quedó en estado de alerta y amenaza con un paro, mientras las cámaras empresarias alegan una grave crisis financiera del sector.

El balance de paritarias versus inflación en 2025 muestra un escenario adverso para los trabajadores: solo dos grandes gremios lograron cerrar el año con aumentos por encima de los precios (Smata y estacioneros), mientras La Bancaria empató gracias a un esquema de indexación y la mayoría terminó perdiendo poder de compra. Camioneros logró una leve recuperación recién hacia diciembre, tras once meses de caída real del salario. Con este trasfondo, el inicio de 2026 anticipa negociaciones más duras y conflictos en ascenso.