Tiene 12 años, descubrió el ajedrez por una serie de TV y se coronó campeón provincial y latinoamericano
Foto: Redacción Radio Contacto 104.5 MHz
El tucumano Lucio Rodríguez Terraza incursionó en el tablero en febrero del año pasado de forma casual. Hoy, bajo la tutela de su entrenador y con una meteórica carrera, domina el circuito local, triunfa a nivel continental y se prepara para convertirse en jugador profesional.
El despertar de una pasión digital
Lucio Rodríguez Terraza tiene apenas 12 años, pero una capacidad de cálculo y estrategia que asombra a los veteranos del tablero en San Miguel de Tucumán y en toda la región. Su nombre ya está grabado en la historia reciente del deporte provincial tras consagrarse campeón sub-12 y obtener, además, un codiciado título latinoamericano. Sin embargo, lo que más llama la atención no son solo sus trofeos, sino cómo llegó a conseguirlos: su romance con el ajedrez nació casi por casualidad y a través de una pantalla.
Durante una reciente entrevista, el joven talento tucumano confesó que sus primeros movimientos no fueron dictados por tradición familiar ni impulsados por el furor de Gambito de Dama. Su curiosidad se encendió en febrero del año pasado al ver la popular serie de televisión Malcolm in the Middle. Intrigado por la dinámica del juego que aparecía en la ficción, decidió descargar la aplicación Chess.com en su dispositivo móvil.
“Me comenzó a llamar la atención y me descargué la aplicación. Y bueno, ya me fue gustando más”, relató con la frescura propia de su edad. Hasta ese momento, Lucio jamás había movido un peón ni había demostrado interés particular por el deporte ciencia. Hoy, ese pasatiempo virtual se transformó en una vocación indomable.
El dominio en el circuito tucumano y el salto internacional
El talento innato de Lucio, sumado a la disciplina, rápidamente dio sus frutos en los tableros físicos de la provincia. Su consagración como campeón provincial no fue producto de un solo torneo, sino de su constancia en el Grand Prix, el exigente circuito organizado por las distintas escuelas de ajedrez de Tucumán. Este calendario, que consta de siete fechas anuales, exige a los competidores sumar puntos de manera sostenida. Al finalizar el año, la regularidad y destreza de Lucio lo ubicaron en lo más alto del podio de su categoría.
A nivel educativo, su superioridad también es notable: actualmente ostenta el título de bicampeón en los torneos intercolegiales locales. No obstante, el gran salto de calidad se produjo al cruzar las fronteras deportivas de la provincia para participar en la Copa Latinoamericana.
Este certamen internacional representó un desafío mayúsculo, especialmente por el cambio drástico en el ritmo de juego. Lucio explicó que en Tucumán el circuito está habituado al ajedrez rápido, con partidas que rondan los 15 minutos por jugador, extendiéndose a lo sumo por media hora. En contraste, la competencia latinoamericana, desarrollada a lo largo de tres extenuantes jornadas, exigió un ritmo de 35 minutos por contrincante, llevando los encuentros a durar hasta dos horas. Esa capacidad de adaptación, paciencia y concentración prolongada fue clave para alzarse con la victoria continental.
El sueño de ser Gran Maestro
Lejos de conformarse con los logros obtenidos en este corto pero intenso período, Lucio ya proyecta su futuro. Actualmente, pule su técnica bajo la estricta mirada de su profesor, Marcos Lankidey. Según detalló el joven prodigio, los entrenamientos están fuertemente enfocados en perfeccionar el conocimiento de las aperturas, un aspecto técnico vital para consolidar ventajas desde los primeros movimientos y dictar el ritmo de las partidas ante rivales de mayor experiencia.
En su horizonte, la meta está trazada con claridad meridiana: “Me gustaría ser gran maestro y dedicarme profesionalmente también”, afirmó sin titubeos.
A la hora de buscar referencias, su mirada no apunta solo a los históricos campeones mundiales, sino a un contemporáneo que comparte su origen digital: Faustino Oro, el niño argentino que deslumbró al mundo del ajedrez batiendo récords internacionales tras aprender a jugar en plataformas online. Para Lucio, la trayectoria de Faustino es una inspiración palpable de que, con estudio y dedicación, los sueños nacidos frente a un teléfono pueden materializarse en los tableros más prestigiosos del planeta.
La historia de este joven talento es un testimonio de cómo la curiosidad, canalizada a través de las herramientas tecnológicas actuales y respaldada por el entrenamiento tradicional, puede forjar campeones. Hoy, Tucumán tiene en Lucio Rodríguez Terraza no solo a un brillante jugador sub-12, sino a una de las grandes promesas del ajedrez nacional.
