La histórica marca argentina Lumilagro quedó en el centro de una fuerte polémica tras una serie de publicaciones en la red social X que desataron una ola de críticas.

El conflicto se originó luego de que la empresa defendiera, en tono irónico, la reducción de su plantilla —que alcanzó a unos 170 trabajadores— y su reconversión hacia un modelo basado en la importación de productos desde China, lo que generó rechazo entre usuarios y consumidores.

Lejos de apaciguar la situación, la compañía profundizó la controversia con respuestas provocadoras. Incluso llegó a sugerir, de manera sarcástica, que quienes cuestionaban la decisión optaran por comprar termos de Stanley. En ese marco, uno de los mensajes más cuestionados planteaba si los usuarios preferían que la firma recontratara personal a costa de encarecer significativamente el producto, lo que fue interpretado como una postura insensible frente al impacto social de los recortes.

Ante el creciente repudio y el deterioro de su imagen pública, Lumilagro eliminó los posteos más conflictivos y difundió un comunicado oficial. Allí explicó que atraviesa un proceso de reestructuración necesario para adaptarse a las condiciones del mercado global, sostuvo que las desvinculaciones se realizaron mediante retiros voluntarios y expresó su intención de sostener la marca a largo plazo. Además, aseguró que el nuevo esquema podría permitir, en el futuro, retomar la generación de empleo en el país.