Donald Trump lanzó en Davos el “Consejo de la Paz”, una nueva iniciativa diplomática que presidirá personalmente y en la que se reserva poder de veto. El organismo debutó con el foco puesto en lograr una paz duradera en Medio Oriente, especialmente en Gaza y la frontera norte de Israel, con el objetivo declarado de romper la parálisis diplomática y reunir a una mesa reducida de líderes con capacidad real de presión. El anuncio se produjo tras un duro discurso del expresidente estadounidense contra Europa Occidental y los organismos multilaterales tradicionales.

El Consejo se presentó con una foto política de alto impacto, que incluye entre sus fundadores e invitados a Javier Milei, Benjamín Netanyahu y Recep Tayyip Erdogan, además de mandatarios aliados de Washington en distintas regiones. Trump elogió a Milei por su alineamiento estratégico con Estados Unidos e Israel, mientras que la participación de Erdogan y Netanyahu refleja la intención de incorporar actores clave, aun con posiciones controvertidas, para avanzar en negociaciones concretas.

Más allá de Medio Oriente, el Consejo de la Paz aparece como una plataforma geopolítica más amplia, pensada como contrapeso práctico a la ONU y como herramienta para consolidar un bloque alineado con Washington frente a China, Rusia e Irán. En su agenda futura figuran Ucrania, el Mar Rojo, Taiwán y Groenlandia, en un intento de Trump por posicionarse como árbitro central de los grandes conflictos globales y redefinir el orden de seguridad internacional bajo liderazgo estadounidense.