El paro general convocado por la Confederación General del Trabajo se siente con fuerza en Tucumán y expone el creciente nivel de confrontación entre el sindicalismo y la Casa Rosada por la reforma laboral que este jueves debate la Cámara de Diputados de la Nación Argentina.

En la provincia, la medida paraliza el transporte público —con la adhesión de la Unión Tranviarios Automotor, salvo la línea 8— y deja a miles de usuarios sin colectivos, en una jornada que combina tensión política y fuerte impacto social.

La protesta también alcanza al sistema financiero, con bancos cerrados por decisión de La Bancaria y atención limitada a canales digitales, y al sistema de salud, donde los hospitales públicos funcionan bajo esquema de emergencia, garantizando solo guardias y urgencias. La huelga deja en evidencia la capacidad de presión territorial de los gremios tucumanos y su alineamiento con la conducción nacional de la CGT frente a un Gobierno decidido a avanzar con cambios estructurales en el mercado laboral.

A esto se suma la suspensión de la recolección de residuos en la capital, según informó la Municipalidad de San Miguel de Tucumán, y posibles cancelaciones de vuelos por la adhesión de gremios aeronáuticos. En un contexto de lluvias pronosticadas, el paro no solo adquiere dimensión política sino también urbana: la disputa por la reforma laboral se traduce en calles sin servicios, aeropuertos con actividad reducida y una provincia atravesada por el pulso de la confrontación nacional.