La inteligencia artificial comienza a transformar las tareas de búsqueda y rescate en montaña, reduciendo tiempos que antes podían extenderse durante semanas. Un caso emblemático ocurrió en la región italiana de Piemonte, donde los socorristas lograron hallar el cuerpo del reconocido montañista y cirujano Nicola Ivaldo, desaparecido en septiembre de 2024, gracias al uso combinado de drones, software de IA y experiencia humana. El sistema permitió analizar miles de imágenes aéreas en pocas horas y detectar un detalle clave: un casco rojo, apenas visible como un píxel en medio de la nieve.

Tras meses de búsqueda fallida y luego de que las condiciones climáticas mejoraran, el operativo se reanudó en julio de 2025 con apoyo tecnológico. Dos drones relevaron más de 180 hectáreas y captaron más de 2.600 imágenes, que fueron procesadas por un algoritmo capaz de identificar anomalías de color y textura. La IA redujo drásticamente el área de búsqueda y señaló tres puntos de interés; uno de ellos condujo al hallazgo del cuerpo en un barranco del Monviso, a más de 3.200 metros de altura. Para los rescatistas, la tecnología resultó decisiva para localizar un cuerpo que, de otro modo, podría no haber sido encontrado.

Si bien los especialistas destacan el enorme potencial de la IA para salvar vidas en futuras búsquedas, advierten que aún existen limitaciones técnicas, ambientales y éticas. Los algoritmos pueden generar falsos positivos y funcionan mejor en terrenos abiertos que en zonas boscosas o complejas. Por eso, coinciden en que estas herramientas no reemplazan al factor humano, sino que lo complementan. El desafío hacia adelante será perfeccionar los sistemas, integrarlos en tiempo real a los drones y desarrollar marcos claros para su uso responsable en operativos de rescate.